9/13/2006

inventario (sigue)

viene

leyenda "do you have a cocaine problem?", envío de una amiga que se llevó su chispa y buen humor a otro país; un llavero con el escudo del Club Sport Herediano (pasión familiar transmitida de generación en generación junto con la promesa del cáncer gástrico); varias cajas de fósforos: una de hotel sudaca de Barcelona, otra de bar modernoso de San Francisco y la clásica con perforación en el cráter del volcán Arenal; poemas de poetas border sólo publicados en la Web; mi primera cédula de identidad; mi última licencia de conducir; un Durex vencido (sí, ese); varias Voltarén vencidas también; números viejos de Los amigos de lo ajeno; ¡¡¡un floppy!!! (ese fósil de la informática); posavasos con la heráldica de cervezas nacionales y extranjeras; un lápiz Mongol 2 consumido casi hasta el borrador; libretas con frases que supongo valoré célebres en el momento y estado en que las redacté; otras libretas con listas de palabras y latinismos para buscar en ese diccionario que está a la par de los propósitos de Año Nuevo; una caja de grapas; una polaroid tomada aquella noche de veinticuatro meses que empezó en Las Ventanas y terminó en Regina 51; la fotocopia del pasaje de un ensayo con el término “oxímoron” encerrado en un círculo; un viejo cassette visiblemente carreteado con la selección de canciones sin duda bien meditada: el lado A como banda sonora para días de sol y filantropía, el lado B (romántico-depre sin fisuras) como la aplanadora que prepara la autopista hacia el suicidio; mapas de ciudades en las que todo funciona; agendas telefónicas de años inverosímiles como 1983; otras agendas telefónicas donde hay nombres y números tachados con el Papermate de la venganza; el recorte de la necrológica de uno que apenas conocí, muerto en accidente de tránsito hace más de doce años; tres encendedores con el logo de La Tortuguita del 96; cartas de gente que ya no conozco; cartas de gente que nunca llegué a conocer; cartas de gente de la que me encantaría seguir recibiendo cartas; esa foto de grupo donde casi parece cierto que nos unía la amistad; esa otro foto frente al monumento ecuestre donde seguimos envejeciendo; un dado solo; esa envoltura de golosina infalible: cada vez que la veo vuelven la luz, los sonidos, el olor del lugar donde la recibí; un pedazo de papel con la frase “tengo fotos que antes tuvimos” garabateada con marcador rojo; un anillo, un juego de aretes, una pulsera, que no son un anillo, un juego de aretes, una pulsera; una hoja totalmente en blanco salvo por el encabezado interrumpido: Querida…


publicado en julio del 2005 aquí

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3 comentarios:

Floriella dijo...

Lo leí justo el mismo día que lo publicaron. Tus textos son adictivos...

spy vs spy dijo...

biuen lo dice floriella, eso de la adicción

David dijo...

somos junkies