11/09/2009

treintidós hectáreas (sigue)

A las 19 horas del viernes 7 de agosto, un jurado de lujo, presidido por el Premio Magón Rafael A. Felo García, empezaba a leer el fallo del Concurso Arquitectónico para el Plan Maestro del Parque Metropolitano La Libertad. Una hora después, los jóvenes arquitectos de sanjosereves fueron el objetivo de las entrevistas, las cámaras, los micrófonos. A donde fueran, los seguía la electricidad.


UN ÁTICO + UNA IDEA + UN DISCO + UNA MILPA + OTROS ELEMENTOS QUE COMBINADOS DESEMBOCAN EN UNA PUERTA GRANDE

1. Desde la ventana de la oficina se ve una milpa. No estamos en las afueras de ninguna cabecera de cantón, estamos en pleno San Pedro, en los linderos del barrio La Granja. En el mail, las señales de Diego fueron “desde la esquina de la plaza Roosevelt (bajando hacia la pulpería La Casita) 300 metros... vas a ver un edificio esquinero grande...está ‘forrado’ en cobre y tiene ventanas grandes anaranjadas... son las oficinas de van der Laat y Jiménez”. La milpa, productiva y rodeada por láminas de zinc sólo, no se adivina a nivel del suelo, se puede ver desde la altura. Como desde los ventanales norte de este edificio en donde sanjosereves acampa temporalmente desde hace más de un año.

2. Todo empezó en abril del 2007, en el ático de una casa en Moravia. Diego van der Laat volvía de Londres de terminar sus estudios en la Architectural Association School of Architecture. Marisol Rímolo se graduaba de la Universidad del Diseño en San José. Aunque, quizás, todo empezó entre 1999 y el año 2000 cuando Diego, que está dividido entre el cine y la arquitectura, realizó un cortometraje con imágenes de San José y lo musicalizó con parte del disco Revés/Yo soy de Café Tacuba. Lo cierto es que la idea se materializó con un pabellón en el show-house de Su Casa en vivo del 2006. Sin embargo, en un medio pequeño, dominado por estudios y firmas de reconocida trayectoria, y en el ámbito de un sector golpeado por una crisis global, no ha sido fácil abrirse campo. Aún así, en estos tres años sanjosereves ha venido trabajando en voz baja, sin estruendos, proyectos pequeños en los que, en un futuro, los historiadores de la arquitectura señalarán los rasgos esenciales, la gramática discreta y la sintaxis precisa del lenguaje de sanjosereves.

3. Antes del premio, ya había llamado la atención de publicaciones como 1000x Architecture in the Americas y la prestigiosa revista catalana 44 Young Architects. Además, en el 2008 fue uno de los estudios de arquitectos invitados a exponer en la Bienal de Arquitectura en Londres.

4. Al equipo se sumó este año la arquitecta Ana Patricia Arias, graduada también de la Universidad del Diseño, institución que al cerrar las puertas este 2009 crea, involuntariamente, un pequeño grupo de arquitectos que a la manera de un club exclusivo o de una logia masónica llevarán en su trabajo algo parecido a un sello de agua. Ana Patricia participó desde el inicio en la propuesta de sanjosereves para el concurso del Parque La Libertad. El miembro más nuevo es Víctor Monge, jefe del departamento unipersonal de dibujo.

5. Interrumpida la entrevista por una llamada telefónica, da tiempo para bucear entre los papeles del escritorio el número de la 44 Young Architects y copiar un pasaje del artículo dedicado a sanjosereves en el que se autodefinen: “si bien es cierto que la oficina ha trabajado en diversos proyectos, en este momento nos enfrentamos a la sana imposibilidad de definir nuestra metodología de trabajo”. La duda como punto de llegada, la incertidumbre como declaración de principios.


UN LLAMADO A CONCURSO + UN SEUDÓNIMO DICE MÁS QUE MUCHOS NOMBRES + EL MUÑECO DE DESAMPARADOS + 32 HECTÁREAS + RAMAS DE ALGO QUE HUELE A ANÍS

7. El 16 de febrero de este año, la Fundación Parque La Libertad, creada para “coadyuvar al Ministerio de Cultura y Juventud en el desarrollo del proyecto” lanzó el Concurso Arquitectónico para el Plan Maestro del Parque Metropolitano La Libertad. Al certamen se inscribieron 50 empresas nacionales, finalmente fueron 20 las que presentaron proyectos; de esas, 5 fueron las finalistas elegidas por el jurado.

8. El francés Georges Perec (1936-1982) es uno de los escritores más representativos de la literatura del siglo XX. Fue parte de movimientos renovadores de las letras francesas como el Oulipo (del que fueron parte Italo Calvino y Marcel Duchamp, entre otros) y el de la nouvelle roman o nueva novela (que incluye a Marguerite Duras y Alain Robbe-Grillet). Su novela emblemática, La vida: manual de uso (1978), tiene un antecedente en lo que parece su cantera estilística y filosófica, Especies de espacios (1974). A partir de este libro se ha dicho que Perec funda un urbanismo subjetivo, una arquitectura literaria, una geografía de la memoria. Traducido al vuelo, “pasamos de un espacio a otro sin ocuparnos de medir, de tomar en cuenta esos lapsos del espacio. El problema no está en inventar el espacio, sino en cuestionarlo, en hacerle preguntas, en saber leerlo; porque eso a lo que llamamos cotidianidad no es evidencia, sino más bien opacidad: una forma de ceguera, un tipo de anestesia”.

9. Georges Perec fue el seudónimo de la propuesta de sanjoserves. Los otros finalistas usaron: Gran Hermano, Flexia, Claro del bosque y ABC.

10. Visitamos el terreno del futuro parque con Diego, Marisol y Ana Patricia. Algo quedó muy claro de camino al lugar, si uno no es de la zona, hay que preguntar cada kilómetro. Otra cosa queda igual de clara, El Muñeco, así con mayúsculas, es una modalidad de estatua, antropomórfica, a escala natural, a nivel del suelo y punto de referencia capital en Desamparados. La dirección vigente es de El Muñeco tanto para allá, tanto para el otro lado. Inútil anotarlo, imposible recordarlo.

11. Las 32 hectáreas del proyecto están en el punto donde coinciden las comunidades de Patarrá, Fátima, Linda Vista y Río Azul. A partir de la primera visita de Diego, Marisol y Ana Patricia al terreno, empezó a gestarse la idea central de la que sería la propuesta de sanjosereves: no querían que el concepto de libertad fuera representado por un edificio o un monumento, sino que se concretara propiciando la apropiación del terreno por parte de las comunidades vecinas.

12. Afinaron el oído de la intuición, no pasaron por alto ni lo grande ni lo pequeño. Escucharon el sonido químico del río Damas que cruza la propiedad, se pararon debajo del arco de las tres altísimas naves que dejó la antigua fábrica, vieron los caños y canales de cemento que cruzan el terreno como el esqueleto de un pueblo abandonado. De cuclillas, cortaron ramas de esas hierbas que se habían apoderado nuevamente de lo que les pertenecía, dormilonas, santalucía, mirtos y una planta que huele a anís. El parque limita con la colina habitada de Linda Vista, un caserío atravesado por la columna vertebral de unas gradas empinadas. Si uno –dice Marisol– se para en el límite del parque y estira el brazo, puede chorrear café en la casa de alguien.

13. Si fue ese el punto de partida, el proyecto no podía terminar en otra cosa que en un ejercicio de respeto por el lugar, por lo que hubo, por las jornadas de quienes trabajaron en la industria que antes se levantó allí, por las familias, los grupos de jóvenes, los visitantes solitarios que van a usar el parque. Entonces es cuando la arquitectura da un paso al lado, abandona la tentación de protagonismo y apuesta por ser un vehículo y no un destino.

14. Ellos lo presentan mejor en la intención general: “nuestro proyecto intenta dejar de lado el simbolismo y las metáforas que en muchos casos generan superficialidades formales y tiene en cuenta que uno de los mayores enemigos de una arquitectura sostenible y sustentable es la estética ecológica sin fundamentos. De esta manera, se busca la simplicidad conceptual por medio de una arquitectura sencilla que nace de las posibles conexiones peatonales entre las comunidades vecinas y que es construida con materiales nacionales, buscando el equilibrio con los recursos y condiciones locales”.

15. Lo dice también el acta del jurado: “La propuesta elegida toma la acertada decisión de descubrir la idea como alma de un lugar que lo reconsidera con una mínima manipulación de este, revelando sus valores ambientales y alojando los usos exigidos fundamentalmente en las estructuras existentes, evitando la tentadora inclusión de artefactos ajenos al lugar y a su tiempo”.

16. El día de la visita, mientras nos llevan de uno de las cascarones de la antigua fábrica a otro, cruzamos el terreno y bordeamos el estanque artificial que será reutilizado y Diego señala un pequeño bosque de pinos que recomiendan sustituir por especies endémicas. Salta inmediatamente a la pregunta, “¿estos pinos tienen más de cien años de crecer en el país, hasta cuándo serán considerados inmigrantes?”

17. Marisol (26 años), Ana Patricia (25) y Diego (29) presentaron, como lo pedían las bases del concurso, las láminas y la memoria descriptiva de la propuesta en bolsas negras plásticas, selladas y con la etiqueta donde se leía Georges Perec. Era la cantidad mínima posible de láminas, una propuesta muy sencilla, magra, en voz baja. Era una lectura cuidadosa del espacio. Una forma de pensar la arquitectura como algo que ocurre lejos de las pasarelas, de los cenitales, lejos del ruido. Más bien algo que se fortalece en la mesura. Algo cercano al silencio. A la fotosíntesis.


(una versión editada en SuCasa51)

(vuelve a tetrabrik)

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