10/04/2010

red de pardillos

por Javier Marías

Pocas son las personas que no desean dejar huellas de su paso por el mundo, o que aspiran a limitarlas lo más posible, aunque alguna que otra he conocido. No eran individuos retraídos ni misantrópicos; al contrario, solían ser simpáticos y cordiales, como si mostrarse huraños o esquivos fuera ya una manera de llamar la atención, lo último que deseaban. Cuando es un personaje público el que opta por retirarse, lo tiene particularmente difícil porque parte de una contradicción en los términos. Ha sido el caso del escritor Salinger, muerto hace un año o menos. Tras alcanzar fama universal con sus cuatro libros publicados entre 1951 y 1963, sobre todo con el primero, la novela absurdamente titulada en español El guardián entre el centeno, no sólo decidió no dar nada más a la imprenta (salvo un largo relato en una revista, creo que en 1965), sino que exigió que las múltiples reediciones de sus obras aparecieran sin un solo dato biográfico ni comentario alguno en las solapas o en la contracubierta. Como es bien sabido, no concedió entrevistas, no se dejó fotografiar, y la única imagen de tiempos recientes que ha visto la luz lo retrata iracundo y amenazante, precisamente porque se trató de una foto tomada a traición o robada. La paradoja estribó en que, cuanto más se ocultaba Salinger y más duraba su apartamiento, más curiosidad atraía sobre sí mismo, más lo acosaban periodistas, fans y espontáneos, más crecía su leyenda y más irritante resultaba su actitud para la mayor parte del mundo, que justamente en esta época intenta dejar tantas huellas como sea posible, aunque a nadie le importen ni las tenga en cuenta.

Lo más preocupante de este afán generalizado por estirar el cuello y estar presente, por gozar de cualquier grado de fama (así sea limitada y efímera), por exhibirse e informar al resto de los propios pasos, actividades, opiniones y gustos, es que quienes lo padecen, abren perfiles en Facebook o alimentan Twitter con sus notitas por fuerza triviales, parecen haber perdido enteramente cierto instinto de conservación que a lo largo de siglos ha hecho saber a la gente que no convenía dar demasiada información acerca de sí misma y que hacerlo entrañaba peligro, porque cuanto uno revela puede acabar utilizándose en su contra; puede deformarse y tergiversarse, ser objeto de burlas y chanzas (y no de admiración, como se pretende), ser aprovechado por sus superiores, sus empleadores, la policía, la a veces abusiva Hacienda, el Estado. Hace poco se descubrió que en Alemania había empresas que fisgaban en Facebook y en otras redes sociales para decidir la contratación o el despido de alguien. Los propios interesados, que deberían mantener en privado u ocultas algunas características de su personalidad, sus creencias, sus simpatías políticas, sus opiniones, aficiones o “vicios”, estaban aireándolas, tal vez con la idea ingenua de que sólo sus amistades tendrían acceso a su perfil internético, cuando ya nadie ignora que en la Red no hay discreción ni secretismo posibles, y que ni siguiera la CIA o el Pentágono se resisten a las intrusiones de un hábil hacker.

El Gobierno alemán se erigió en defensor de la “intimidad” –irónico llamarla así a estas alturas– de los usuarios, y prohibió a las empresas esta práctica, o por lo menos valerse de los datos así obtenidos para extender o cancelar contratos de trabajo. Otra ingenuidad: esas empresas seguirán consultando Facebook y sus equivalentes, sólo que fingirán no haberlo hecho y jamás aducirán motivos “sospechosos” para emplear o despedir a nadie, sino que se inventarán cualesquiera otros, de modo que no puedan ser acusadas de discriminar a alguien por ser homosexual, o ateo, por fumar tabaco o porros o participar en orgías o posar desnudo o detestar a tal o cual partido político, cosas todas ellas que los inocentes exhibicionistas habrán confesado en Internet alegremente, y sin que nadie les preguntara. Cuanto acaso habrían negado o callado de ser interrogados por un juez o por la policía, o por sus propios padres si se trata de adolescentes, lo cascan gratis para que todo el mundo se entere, sólo por vanidad y para que se les haga caso. Hay incluso quienes cuelgan noticias utilísimas para ladrones: “Estoy desayunando en el aeropuerto de Río, y nos esperan dos semanas de maravillosas playas”. Los cacos ya saben que disponen de ese tiempo para entrar en un piso vacío y desvalijarlo con parsimonia.

Para quienes contamos cierta edad, una de las escasísimas ventajas de haber vivido años bajo una dictadura es que aprendimos muy pronto el riesgo de que se supiera mucho de nosotros, y a no dejar algunos rastros. Hoy vivimos en un régimen supuestamente democrático, pero demasiada gente no se ha percatado aún de que nuestras actuales democracias se asemejan cada vez más a los Estados totalitarios, que se meten en todo y lo controlan y averiguan y espían todo, y no vacilan en aprovecharse de ello y en utilizarlo, eso sí, con más o menos disimulo e hipocresía. La célebre fórmula Miranda, que hemos visto recitar centenares de veces en las películas americanas cuando se detiene a alguien (“Tiene derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada ante un tribunal en contra suya”), acabará por carecer de sentido si los ciudadanos siguen proclamando a los cuatro vientos todo lo habido y por haber sobre sus personas, costumbres y actividades, espontáneamente y de antemano, como verdaderos pardillos.

(tomado de aquí)

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1 comentario:

Kraxpelax dijo...

GAMMABLIXT

The Moon
shines
on a cat

Meow

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SLEEPLESS IN SEATTLE

There's much in the world that you can't explain.
It's revealed for you to remember
by the whispering voice of a distant train
or a midnight rain in november.

Horizon within! You can always find
the keys to Enigma. Let's mention
one basic Truth: of spirited Mind
Is Nature naught but extension.

Internal expanses! In dreams, ridden
by fear and longing you roam
that deep Southeast in your soul hidden
...on your random journey back home.

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As a native Swede, I am particularly proud of my love poetry suite Sonnets for Katie.

My Poems

My wallpaper art Babes!

Sexuality introduces Death to Being; and indeed Life simultaneously. This is the profound Myth of the Eden. The work of the Serpent. Bringing us out of "blessed" Standstill. So, in contrast to the mindless pietism of vulgar Christianity, my personal "Christo-Satanism" should be given serious thought by the Enlightened Few, the Pneumatics, the 1% Outlaws. The Light Bringer must be rehabilitated, beacause if not, the All of it simply doesn't make sense: true Catholicism is necessarily Meta Catholicism.

My philosophy

Arthur Rimbaud, Max Jacob, Saint-John Perse, René Char, Henri Michaux, Roger Kowalski, Peter Ingestad...

LE FRUIT DU CIEL

Un orage nocturne illmuna maintenant l'Amazonie, franchis les Andes, envoya des jeux de cartes gigantesques et frappantes en bas à la Pampa –

Puis: petit déjeuner à melon; café fumant!

À la bague du cigare tu lis, étonné: GÉOGRAPHIE.

My prosepoetry in French:

Poétudes

Et je traduise la poésie française en suédois:

Ordgaller

Schwarzes Birne!
Aufforderung zur Erotik.

My poetry in German:

Fremde Gedichte

Casualidad sopla la sangre
de alguno señor desconocido
durante los pocos restantes
momentos del resplandor de faroles

que se vislumbran tras el follaje
flameando de las obsesiónes
igual efimero como gotas
del cinzano de la soledad –

En aquel tiempo me levanta
dentro uno incidente avejentado
que en seguida palidece
al camouflaje de abstraccion;

chica, nadie conoce que tus grisos
ojos significan aún; con todo
el sueño que hube evacuado
tu escudriñas nuevamente.

Mi poesía aproximadamente española

My classical music blog, for the expert listeners and connaisseurs:

Eutonal

And: reciprocity: for mutual benefit, you will do me a favor promoting your own blog on mine!

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Yours,

- Peter Ingestad, Sweden